Umberto Eco


Umberto Eco (Italia, 1932) novelista, ensayista y escritor italiano. Se doctora en Filosofía y Letras en la Universidad de Turín en 1954. Trabaja como profesor en las universidades de Turín y Florencia antes de ejercer durante dos años en la de Milán. Después se convierte en profesor de Comunicación visual en Florencia en 1966. Co-funda en 1969 la Asociación Internacional de Semiótica, de la que es secretario. Desde 1971 ocupa la cátedra de Semiótica en la Universidad de Bolonia. En febrero de 2001 crea en esta ciudad la Escuela Superior de Estudios Humanísticos, iniciativa académica sólo para licenciados de alto nivel destinada a difundir la cultura universal. Hacia el comienzo de su carrera se aboca a las teorías medievales, inscribiéndose, a la vez, en la línea peirceana. En la actualidad, su aporte se caracteriza por ser catalizador de las teorías semióticas europeas que circulaban en otros espacios. Retoma diferentes hipótesis de autores que luego sintetiza en una teoría propia.
En Apocalípticos e integrados (1962) Eco realiza una crítica a la ideología circundante y se propone hacer una deconstrucción de ésta. Plantea que la superficie cultural se encuentra divida en discursos cultos (apocalípticos) y populares (integrados), cada uno de los cuales están formados por textos que, desde la crítica cultural, son asignables a cierta población. Caracteriza a los textos atribuidos al discurso apocalíptico como pertenecientes al estereotipo de un grupo culto, con una mirada reflexiva sobre la cultura que ve críticamente la irrupción de la masa popular. Esta cultura de masas surge cuando el fordismo irrumpe en la vida cotidiana, cuando comienzan a proliferar los objetos producidos en serie. Para Eco, es posible leer esta emergencia de la cultura de masa en los textos. A su vez, caracteriza a los textos asignables al discurso integrado como un sistema de ideas que pertenecen a una población sin conflictos con la cultura de masas, que se vinculan con discursos que no teorizan sobre ésta. De esta forma, Eco plantea que la dicotomía lo culto / lo masivo merece una revisión, sosteniendo que cada sujeto tiene una coordenada sociocultural diferente sin presentar una diferencia tan tajante como se la presenta en los estudios de la época.
Por esto se dispone a caracterizar dicha dicotomía presentando las características que se consideran negativas en la cultura de masas: el sujeto es concebido como homogéneo y amplio; los textos presuponen que todos los sujetos piensan lo mismo, no incitan a ser interrogados y no promueven la reflexión crítica. El mensaje se ajusta al mercado, no al sujeto. Los productos de consumo masivo (mediante los medios masivos de comunicación) construyen su propia idea de sujeto y lo delega a éste, para que se piense en esos términos; y lo hace. Los productos de consumo masivo no ofrecen nada nuevo, lo nuevo es la necesidad que se le crea al sujeto por medio de una presentación novedosa siempre del mismo objeto: así, la forma del texto es siempre la misma, lo que cambia son las necesidades nuevas que se proyectan a los sujetos. Los textos reafirman y trabajan con los estereotipos que circulan en la cultura.
En otra polaridad, Eco presenta como característica positiva que los productos de consumo masivo permiten que el conocimiento circule, ya que las comunidades que se encontraban excluidas pueden acceder al conocimiento. Así considerada, la cultura de masas integra sujetos a saberes que en otro momento no hubieran sido accesibles.
Finalmente, sostiene que la dicotomía de Apocalípticos e Integrados no es funcional para pensar la sociedad y la cultura, ya que el sujeto pertenece a ésta cuando la conoce. Además sostiene Eco que la Semiótica debe pensar la cultura superando esta dicotomía, pensando al sujeto y sus textos desde otro lugar, y si insiste en la dicotomía, ver cómo la cultura se transforma y se moviliza, cómo se separan los discursos y, en el sentido contrario, se integra lo excluido.
Los ejemplos trabajados en clase redundaban en la idea que Eco presenta sobre la mixtura entre lo masivo y lo culto en una amplia diversidad de textos. Las narrativas del superhérore o la estética kitsch son un ejemplo de ello.

En Obra abierta (1962) Eco plantea la incorporación del lector a la maquinaria del texto, donde aquel aporta sus propias respuestas a las preguntas y conflictos que plantea el texto. Se presupone así que éste cuenta con un sistema de signos que se pueden agrupar para construir un campo de sentido incompleto que el lector puede completar. Sin embargo, las explicaciones a los vacíos se encuentran en el texto mismo, y no en el libre arbitrio del lector. A su vez considera que todo texto es abierto y cada disciplina organiza sus sentidos de diferente modo (por eso hay lecturas epocales y disciplinares diversas), pero que a la vez ninguna disciplina puede agenciar un sentido último y verdadero.
En el ejemplo trabajado en clase, vimos cómo en "La Argentina de Tato" (1999) un sistema de textos fragmentarios son reorganizados y modalizados por el discurso histórico (materializado en un texto que se detenta a sí mismo como documental). De esta manera, los textos encuentran un modelo de lectura bajo el cual los fragmentos son resignificados, pero bajo la impronta de marcas fijas que los textos mismos presentan: la ironía.

La Argentina de Tato (1999)


En Lector in fabula (1979) Eco retoma la discusión entre Lévi-Strauss y Roland Barthes. El primero sostiene que en toda obra (como producto de una cultura) hay un sistema de sentidos inamovibles (en este caso, el sistema que depende de la voluntad de un autor). El segundo afirma en cambio que cada lector lee lo que quiere y lo que puede, interrumpiendo la voz al texto y reponiendo los vacíos según su deseo. De allí que Eco presenta su estudio de la regulación de la libertad interpretativa, mediando entre ambas polaridades. Propone que todos los textos despliegan sistemas que regulan la lectura, pero que el lector organiza esos sistemas regulatorios de diferente manera, realizando operaciones de abducción. Así, no puede decirse que se puede leer cualquier cosa en un texto, porque él impone sus normas, pero estas normas no son excluyentes ni significan la Verdad del texto, sino una versión posible.
En Tratado de semiótica general (1976) Eco plantea que cuando se cuestiona una categoría, dicha inquietud se proyecta a la teoría completa. Es así como objeta la iconicidad pierciana en términos de comunicación: el ícono presenta una semejanza formal que debe ir acompañada por un aprendizaje; es decir, el ícono debe ser aprehendido en una cultura para poder funcionar como tal. De esta forma reconfigura toda la taxonomía presentada por Peirce y plantea una propia, en la cual presenta cinco macro-categorías:

1. Reconocimiento
1.1. Huella
1.2. Indicio
1.3. Síntoma

2. Ostensión (la parte por el todo)
2.1. Ejemplo (otro objeto)
2.2. Muestra (mismo objeto)

3. Reproducción de unidades combinatorias (sistemas de símbolos homogéneos)

4. Reproducción de estilizaciones y vectores
4.1. Estilizaciones
4.2. Vectores

5. Invención
5.1. Moderada (signo incluye unidades decodificables)
5.2. Radical (sin modelo semático preexistente, demanda nuevos modelos perceptivos)

En el ejemplo trabajado en clase vimos cómo se presenta un caso cercano a las artes más vangaurdistas, la vectorización. En ella, un sistema sígnico (la ópera) se articula con otros (un mercado) para construir nuevos sentidos. Este tipo de intervenciones ponen en escena casos particulares de la creación artística, donde se desintegran las coordenadas culturalmente establecidas de la creación y se cuestiona, en esa desarticulación, qué es lo que hace que una obra sea entendida como artística.

Mercado Central de Valencia (2009)


Otros casos de interés son los que presentan los signos en tanto que invención (moderada y radical). Estos casos, en los que rápidamente emitimos un juicio superficial de impertinencia, son los que se nos presentan como los más interesantes, dado que cuestionan los modelos con los que entendemos lo que nos rodea. Lo que nos permite pensar esta categoría planteada por Eco es si, allí donde nos quedamos sin respuestas, está operando no sólo otra forma de comprender el arte, sino un nuevo modo de posicionarnos ante los objetos del mundo.














Madre e hijo divididos
de Damien Hirst (2007)

Al respecto, te recomendamos que leas Los polémicos límites del arte



Bibliografía


Eco, Umberto (1962): “La retórica de la obra abierta” en Obra Abierta. Ed. Planeta. Madrid, 1990.

Eco, Umberto (1967): “Para una guerrilla semiológica” y (1983a) “TV: la transparencia perdida” en La estrategia de la ilusión. Lumen / De la Flor. Buenos Aires, 1988.

Eco, Umberto (1968): “Los códigos visuales” y “El mito de la doble articulación” en La estructura ausente. Lumen. Barcelona, 1972.

Eco, Umberto (1983b): “Signos, peces y botones. Apuntes sobre semiótica, filosofía y ciencias humanas” en De los espejos y otros ensayos. Lumen. Buenos Aires, 1985.
Eco, Umberto (1995): “El caso y la trama. La experiencia  televisiva y la estética” en  Obra abierta. Agostini, Barcelona, 1995.
Saer, Juan José (1997): El concepto de ficción. Espasa-Calpe. Ariel. Buenos Aires, 1997.